Jam Session Nº 6

DIABLOS AZULES - JAM SESSION Nº 6
11 de enero de 2011

POETA INVITADA
Inma Luna


POETAS PARTICIPANTES POR ORDEN DE APARICIÓN: 1. Gsús Bonilla • 2. Giovanni Collazos • 3. Abel Aparicio • 4. Julio Adrián Rotela • 5. Gloria Gil • 6. Gabriel Maciel • 7. Raúl Quintana • 8. Batania • 9. Javier Javier • 10. Santiago Tena • 11. Miguel Retana • 12. Juana Vázquez • 13. David Coll • 14. Dani Orviz • 15. Graciela Zárate • 16. Ramiro Tapiz • 17. Juan Pinilla • 18. José Antonio Pamies • 19. Francisco J. Sevilla • 20. Luis Ricardo Suárez • 21. Raúl Campoy • 22. Valentina Trio • 23. Danilac • 24. Manuela Paso • 25. Nacho Aldeguer • 26. Alberto María Román • 27. Montoya • 28. Diego Saldaña • 29. Leire Olmeda • 30. Fernando Amado • 31. Irene del Barrio • 32. Macario • 33. El Cable Azul • 34. Rafael Sarmentero • 35. Patty de Frutos

DURACIÓN: Tres horas y veinticinco minutos (desde las 21:30 a las 0:55).

INCIDENCIAS: Gsús Bonilla, Dani Orviz, Ramiro Tapiz y Patty de Frutos recitaron de memoria; Francisco J. Sevilla y Nacho Aldeguer, además, lo hicieron improvisando. Graciela Zárate recitó leyendo el móvil. Hubo poetas entre el público (Alberto Lauro, Silberia, María Caos, Leo Zelada, Luis Daniel Pino, Bárbara Butragueño, Olaia Pazos...) que acudieron o se presentaron en algún momento de la noche pero no se apuntaron para recitar.

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Diablos Azules. Martes de alcohol y peonía. Del salón en el ángulo claro, treinta y cinco poetas, un presentador e Inma Luna. Se notaba que al micrófono le goteaba el colmillo y había muchas ganas de empezar. Empezamos.

Inma Luna es una macedonia madrileña de poeta, narradora y periodista que suele declarar que la poesía le ha ayudado a ser mejor persona. Entiende la poesía como terapia, autoconocimiento y aprendizaje ético. Existe una cofradía de la conciencia que opina que ni el genio, ni las supuestas condiciones chamánicas que poseen los poetas, ni el verso más soberbio te dan derecho a portarte mal con tu madre, pegar a tu hijo o insultar al vecino. Lo escribe muy bien Jorge Riechmann en su trabajo Malditos poetas, del que copio un fragmento:

Las más de las veces, el vampiro se piensa a sí mismo como mariposa. Malditos poetas: la obra completa de Paul Verlaine no justifica ni uno solo de los empellones y zarandeos, ni una sola de las bofetadas que propinó a su mujer.

(JORGE RIECHMANN, Conversaciones entre alquimistas, Tusquets, 2007)

Luna trabaja en íntimo lo familiar, lo lúdico, lo amoroso, lo femenino y lo feminista. Carlos Salem, que le hizo una presentación más larga de lo habitual, tiene acuñada una expresión, “poesía de la regla”, que le ha valido varias reprensiones entre el mujerío, y el martes quiso explicarse:

–Vamos a ver, no quiero que haya más malentendidos. Cuando hablo de “poesía de la regla” me refiero a esas poetas que, teniendo a su alcance toda la amplitud de lo humano universal, limitan sus poemas a un solo hecho, el de su condición de mujeres. Eso es lo que no entiendo. Pero la poeta a la que he invitado, Inma Luna, me ha demostrado que se puede ser mujer sin hacer bandera continua de mujer y feminista sin obligarse a escribir siempre en feminista.

Luna, admiradora de Clarice Lispector, nos ofreció un recital donde alternó poemas nuevos con otros de sus dos libros publicados, Nada para cenar (LFC ediciones, 2005), y El círculo de Newton (Baile del Sol, 2007). Recitó muy bien porque tiene el cuentakilómetros muy avanzado y es una poeta habituada al micrófono. De hecho, de los doce o quince poemas que recitó, sólo dejó de ser aplaudida en dos de ellos, todo un logro. Me gustó mucho éste que no lleva título:
Siempre que te me acercas
mi cuerpo desprende olor a humedad
pero no como huelen los techos de las casas vacías
sino con el aroma salvaje de los manantiales.
Leyó dos poemas dedicados a su padre enfermo y se refirió al poeta mexicano Omar Pimienta, del que contó que al principio no le gustaba mucho su poesía pero luego, cuando empezó a gustarle, le atrapó tanto que una noche tuvo un sueño donde Pimienta se le aparecía y le preguntaba: “Tú, Inma, ¿desde dónde escribes?", a lo que Luna le respondió: "Escribo desde la inquietud”. Y es cierto, confirmó la poeta, ya despierta, que escribe desde la inquietud. La anécdota la cuenta ella mucho mejor en su blog. Cuando empezó a recitar los poemas personales nos advirtió:

–Hablar de una misma parece un poco vanidoso, pero como dice Ana Pérez Cañamares, “hablo de mí porque yo soy cualquiera”.

Ya dijo Goethe que el futuro de la literatura sería confesional, pero vengo observando que casi todos los poetas que cultivan una poesía en la que dan cabida a lo social, político, crítico u otros afines siempre hacen alguna advertencia para hacerse perdonar el ego. Luna nos ofreció veinticinco minutos y gustó bastante. María Caos, al enviarme las fotografías, me ha dicho que se quedó impactada, hipnotizada ante su capacidad gestual. Para saber más de ella podéis leer la entrevista que le realizó Inés Matute para la revista Luke o Eduardo Boix en su blog Cuestión de ego. También os recomiendo la crónica de la jam que ha escrito Julio Castro para la página Larepúblicultural.es, donde dice, entre otras cosas: “Cada vez que escucho textos de Inma Luna, me parece que está más cercana al centro de lo que escribe, de lo que quiere decir”.

Jam Session de calidad notable
La sesión fue de un nivel más alto de lo habitual, quizá la mejor de todas, a pesar de la excesiva cifra de poetas, treinta y cinco, y la duración, tres horas y media, que hace imposible la concentración sostenida. Vengo diciendo que la poesía de bar, en su mayoría, está tocada por lo que Horacio llamó “la musa pedestre”, aquella que se atiene a lo narrativo, al contar cosas, al qué decir. Existen muchos refractarios a esta musa, y la opinión más dura contra el narrativismo de este binomio bar-blog se la leí a Robespierre, un comentador anónimo del blog Crítica poética y contracrítica, que la voy a copiar porque, a pesar de su sectarismo, me parece interesante:
La tendencia a la narratividad aumenta según disminuye la edad de los pretendidos poetas; a más juventud, menos poesía. Una amiga me prestó el término "poetas vagos" para referirme a estos narradores en columna. Impera en sus historias la anécdota vacía, el pastiche, el desahogo, la violencia verbal, la autocompasión, el odio macarra, la gracieta sexual... Y ego, mucho ego. Todos están obsesionados con Carver, Fante y ¡cómo no!, el manido Bukowski... ¡qué modernos! No les saquen de ahí, porque no han leído más. Son los bukowskianos, los poetas de "no ficción" (tremendo subtítulo), los perfopoéticos, las niñas que enseñan pezones y carmín en las fotos de las antologías, los de la barba trasnochada y el sombrero, los de la cerveza en mano, como si el símbolo les fuera a dar el halo poético del que no disponen. Es una pena, su estética es tan pobre y tan ramplona que durará muy poco. Por blogs y pubs pueden ustedes descubrirlos. Son legión.
(CRÍTICA POÉTICA Y CONTRACRÍTICA, 1 de julio de 2009)

Digo que la opinión es interesante y contiene algunas verdades pero me parece sectaria porque casi toda la poesía épica, desde la Ilíada o el Mío Cid, es narrativa. Todavía en el siglo XX poetas como Antonio Machado, Lorca, Saint-John Perse, Derek Walcot, Neruda, Hilda Doolittle, Carlos Williams o Watanabe escriben poemarios narrativos, por decir unos cuantos nombres, y actualmente, por referirme a España y citar algunos de mi predilección, Enrique Falcón, Manuel Vilas o Alejandro Céspedes trabajan lo narrativo desde estéticas muy alejadas de la bukowskiana. Por otra parte, aunque es cierto que Bukowski ha dado mil epígonos lamentables (pero no más que Cernuda, Rimbaud o Pizarnik), se me ocurren unos cuantos nombres españoles de mucho mérito, como Roger Wolfe, Pablo García Casado, David González, Karmelo Iribarren, Pepe Ramos, el propio Carlos Salem o Violeta C. Rangel, que no tendrían problemas en reconocer alguna deuda con el gran Chinaski. Me he enterado hace poco, por cierto, de que Violeta C. Rangel es un heterónimo del poeta Manuel Moya. Y, no se me olvide, Cristina Peri Rossi reconoció que Playstation, con el que se convirtió en la primera mujer que gana el Loewe, debe mucho a Bukowski.

Santiago Tena, Raúl Campoy y Dani Orviz
Tampoco la sesión del martes fue hija del realismo sucio, o al menos yo no encontré casi nada de eso. Las dos grandes ovaciones de la noche se las llevaron dos poetas que cultivan frecuentemente el lirismo: uno de ellos fue Santiago Tena, quien recitó el manifiesto que sirve de pórtico a nuestro blog Poesía sin papeles (AQUÍ), y el otro Raúl Campoy, quien leyó El caballete, una invitación a los poetas jóvenes para superar las disputas y banderías de los poetas consagrados y propiciar la unión, los nuevos aires y una nueva ética. Consistía el poema en el continuo trabucamiento de algunas palabras con los nombres de poetas célebres. Copio un fragmento:

[...]
La experiencia murió, la diferencia murió.
Campo y orozco
en los azules cardos. Poemas
que rivalicen en sombreros con los mares.
Poemas que se arrastren por los mestres y los años
como el bello de un topacio.
Sin pizarnik ni tizas
ni academias con sus asientos de higos.
Los bretones de mi chaqueta yo los rompo.
Que no sea vehemente dicen... te albertí dicen...
siendo ellos tenedor y plagio de un pavese,
exacto,
unos paveses son.
[...]

El poema que recitó de memoria Dani Orviz fue interrumpido hasta en cuatro ocasiones por los aplausos, nuevo récord. Anuncia Orviz para el 28 de enero otra presentación de su primer libro, Mecánica planetaria, en Diablos Azules, cuya asistencia os recomiendo fervientemente, porque asistí a la primera y me quedé sorprendido de hasta qué punto se puede hacer un espectáculo basado en las palabras. A los que no os gusta la poesía porque os parece un plomazo, ya tenéis una oportunidad para cambiar de opinión: si os falla Orviz abandono de una vez, os dejo en paz para siempre.

–Este tío se pone a recitar en el metro y se forra –me decía Alberto María Román.

Gsús Bonilla recitó por primera vez de memoria. Abel Aparicio leyó su poema político Siguen, los hijos de David, en favor de los palestinos, antes de volverse a Illescas. También leyó un poema de contenido social Javier Javier, que se estrenaba y suele utilizar seudónimos. Giovanni Collazos recitó Utilidad poética, muy bueno. La mucha cerveza y la mucha duración hacen que los poetas deban acudir al baño, y hay que tener cuidado de no coincidir cuando Salem está presentando, porque enseguida dice:

–¡Atención! ¡Un aplauso para Irene del Barrio, que está yendo al servicio!

Y ovación de gala para Irene, de la que oí grandes cosas sobre su pasión por la literatura en el grupo del Patio Maravillas. Gloria Gil destacó con una poesía fresca y directa y una recitación igualmente desinhibida. Macario y Alberto María Román cumplían años, tantos como cincuenta. Román me abordó hace muchos meses de la siguiente manera:

–Batania, cabrón, ¿qué haces pintando las paredes de mi casa?
–¿Cómo?
–¿Cómo? Bajé el pasado martes a la calle y me encontré en la oficina del BBVA la siguiente pintada: “Me han robado mi cartera vacía”.
–Ostras.

Pero me lo dijo con cariño, ojo, y hasta me invitó a pastel de chocolate. He puesto la pintada en el blog Batania. Ahí, justo encima de ella (ya fue borrada), en la Avenida del Mediterráneo esquina con Abtao, vive Alberto.

Julio Adrián Rotela
Recitó nítido y potente David Coll, hijo del gran humorista José Luis Coll. El memorioso Ramiro Tapiz gustó con el poema del gato que se comió los preservativos. Juan Pinilla estuvo resultón. Silberia se presentó en la jam, y eso que está a sólo nueve días de romper aguas (será niño), pero no recitó. Miguel Retana recitó madurísimo, sorprendente a sus veinte años. Su blog se llama Triscadecafobia. Nacho Aldeguer improvisó pero estuvo muy por debajo de su nivel habitual. Valentina Trio leyó un poema contra la manipulación y el entontecimiento al que nos lleva la televisión. Francisco J. Sevilla se acercó a una de las paredes del bar, hasta el lugar donde están escritas sobre fondo rojo todas las acepciones de “Diablos Azules”, y reivindicó la errata que hay en la séptima acepción, allí donde dice juedeocristiana en lugar del correcto judeocristiana. Sevilla llamó “ángel” a esa e que sobra. Bajo estas líneas a la derecha se puede ver la errata, cuya fotografía la hizo Pilar con mi cámara.

Hubo tres poetas que citaron a Benedetti: Javier Javier dijo que le visitó y se lo encontró en calzoncillos, y Montoya proclamó que estuvo una vez “por encima” del poeta uruguayo.

–Es cierto. Estuve viviendo en un bloque donde también vivía Benedetti. Él vivía en el tercero y yo en el cuarto. Por tanto, estaba un piso por encima de él.

También lo citó Julio Adrián Rotela, gran futbolista del equipo de los poetas elípticos (marcó cinco goles en el último partido, aunque terminaron ganando los poetas obvios), y otro de los protagonistas de la noche. Rotela ha vivido en Argentina, Uruguay e Italia antes de recalar en España. Además del poema de Benedetti, recitó otro de Gelman. Mostró naturalidad y cosas que decir. En Facebook se hace llamar Julio Medina Gimenes, y va cambiando de nombre a medida que esa red social le va cancelando las cuentas:

–Facebook me borra las cuentas porque dice que las utilizo para hacerme publicidad como poeta, cosa que no es cierta. También me censura algunas entradas. Cuando colgué fotos del día en que lanzaron fósforo contra Palestina, por ejemplo, me las borraron porque entendían que “ofendía a los creyentes de un determinado culto”.

Con Manuela Paso me pasa aquello que dijo Richard Nixon sobre los periodistas que destaparon el Watergate: “¿Por qué cuando yo digo algo suena a mierda y cuando lo dicen ellos suena a Channel número 5?”. Sus dotes de interpretación, unidas a la calidad de su poesía, multiplican el efecto que causa entre el público. En la crónica que he citado arriba, Julio Castro se detiene en la intervención de esta mujer. También podéis ver un videobook sobre su trabajo como actriz.

Salem cumplía su jam número 150. El número me agradó mucho, porque significa que las va contando, y eso es indicativo de que mantiene las ganas de guerra, a pesar de nuestras frecuentes caídas en la atención, de que hablamos y a veces montamos tertulias, o tiramos algunas cervezas al suelo sin querer, o vamos (algunos) siete veces al servicio en cada jam, o de la existencia de ese hombre tan querible como revoltoso llamado Paco Sevilla.

La sesión la cerró Patty de Frutos con un poema en el que decía no tengo ni puta idea de arte sin provocación, ideal para hacer una pintada. Con la del martes, el número de poetas diferentes que han acudido a las seis primeras sesiones se eleva a 102, cifra asombrosa y esperanzadora porque, por primera vez, se está rompiendo la historia habitual de las jam madrileñas, que consiste en recitan-los-mismos-de-siempre y escuchan-los-mismos-de-siempre. El martes se estrenaron diez poetas, cada uno con un padre y madre diferentes. Recuerdo que Alberti llenaba las plazas de toros y que Evtuchenko llenaba los estadios, pero esto es otra cosa, porque nosotros no llenamos el local de público sino, sobre todo, de poetas. Cuando lo hacemos mal, que ocurre muchas veces, el público se guarda mucho de mostrar su disconformidad por la sencilla razón de que están en minoría y podríamos lincharlos: nosotros somos más.


Jam Session Nº 5


DIABLOS AZULES - JAM SESSION Nº 5
4 de enero de 2011

POETO INVITADO
Hipólito García “Bolo”

POETAS PARTICIPANTES POR ORDEN DE APARICIÓN: 1. Antonio Díez • 2. Nora • 3. Valentina Trio • 4. El Cable Azul • 5. Juana Vázquez • 6. Ramiro Tapiz • 7. Ángel Muñoz Rodríguez “Voltios” • 8. José Baena • 9. Paz Hernández • 10. Juan Carlos Pérez Medina • 11. Cristina Narea • 12. Batania • 13. Elisa Peña • 14. Santiago Tena • 15. Francisco J. Sevilla • 16. Nina Salinas • 17. Marian • 18. Marta la Bohemia • 19. Sagrario del Peral • 20. Martín Ortega • 21. Carlos Salem • 22. Luis Ricardo Suárez • 23. María José Domínguez • 24. Helio • 25. Rafael Sarmentero • 26. Mauco Sosa • 27. Leo Zelada • 28. Giovanni Collazos • 29. Manuela Caso • 30. Ángela de Luis • 31. Leire Olmeda • 32. Montoya • 33. Enrique Fornies • 34. Mariano Zurdo • 35. Marta Ávila • 36. Silvia Ortega • 37. Olaia Pazos • 38. Carlos Galán • 39. Alfonso Pindado • 40. Mayte Barrera Benito • 41. Dani Orviz

DURACIÓN: Tres horas y treinta y siete minutos (desde las 21:28 a la 1:05).

INCIDENCIAS: Nora, Ramiro Tapiz, Rafael Sarmentero, Olaia Pazos, Carlos Galán, Alfonso Pindado, Mayte Barrera Benito y Dani Orviz recitaron de memoria. Marian recitó de espaldas. Sarmentero se quedó en blanco a mitad de poema pero salió del trago con elegancia. El Cable Azul leyó el poema que traía en el móvil. Cuatro poetas que estaban apuntados se fueron antes de ser llamados a recitar. A Salem se le olvidó llamar a Nares Montero.
  
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Uno va por la vida de libro incunable, de divo a lo Gilda o Sofía Loren, y acude a los tinglados literarios solo para dejar constancia de su condición de asterisco y última coca-cola del desierto, de forma que no tolera muy bien que exista siquiera un solo facsímil desempeñando su mismo papel de adulte terrible y sensible profesional, por lo que imaginaros lo duro que se te puede hacer un martes en concreto, jam session, Diablos Azules, cuando sales de casa como ejemplar único y te encuentras a tu llegada con cuarenta y un poetas en la rampa de salida, ejemplares únicos como tú, inimitables de la muerte como tú, cada uno sus dolencias, esperando el pistoletazo para recitar sus versos. Cuarenta y un poetas, ya te digo. He probado a contar hasta cuarenta y uno y se tarda un rato.

Cuánto poeta. Y lo peor es que no vienen solos, sino que traen consigo y envueltas en celofán sus muchas enfermedades, sobre todo las que se inventan, las que nos inventamos, clasificadas en leves (como te iba diciendo, Batania, todo está atado, si no le bailas el agua a un poeta famoso no hay nada que hacer, etc), graves (es que yo, Batania, siempre fui un rebelde, lo llevo en los genes, etc) y muy graves (mi generación no puede entender mi poesía, Batania, yo escribo con la vista puesta dentro de cincuenta años, etc). Y en medio pero alejado de esta polución de rencores, iluminaciones, manías persecutorias y niñadas habituales, con su cabeza quijotesca de cincuenta y cuatro años, el poeto invitado, Hipólito García Fernández, "Bolo".

Bolo es un bilbaíno neomadrileño, un talento entre ecléctico, social y grouchiano que procede de la música. Os recomiendo que os leáis la entrevista que le hizo Viruete hace más de cuatro años, donde se comprueba hasta qué punto ha estado (y sigue) involucrado en ella. No os olvidéis de ver, en esa página, el video descacharrante que hizo para anunciar un disco de Judas Priest, acojona, tío, acojona, con el que alcanzó gran notoriedad, y sus opiniones categóricas sobre los cantantes y grupos musicales (se carga a más de la mitad, mis admirados Julio Iglesias y Héroes del silencio incluidos).

Bolo ha contado en muchas ocasiones que los poetas siempre le habían caído muy mal por petardos y qué-importante-soy-en-mi-propia-opinión, y seguimos sin explicarnos qué le hizo cambiar de parecer hace unos cinco años. Desde esa fecha conjuga música y poesía con naturalidad y ha publicado, además de las dos ediciones de Ese montón de dudas llamado chatarra (Amargord, 2006 y 2007), el triduo Trampolín Etcétera (Poesía eres tú, 2009, junto a Sergio Cruz Placer y Alfonso López), y El sofá de los valientes (Amargord, 2010). Por otra parte, su constancia y paciencia ante nuestro egoísmo vocacional le han convertido en uno de nuestros mejores promotores.

–Hablar de poesía en Lavapiés es hablar de Bolo –dijo Salem en la presentación.

Bolo nos ofreció un aperitivo de treinta minutos, el más largo que ha invertido un poeta invitado hasta ahora, pero que no se hizo largo en absoluto porque es un maestro del micrófono y todo un personaje en estado de ocurrencia permanente. La imposible ley baudelairiana de “ser sublime sin interrupción” se cumple con bastante frecuencia en su caso. El silencio con el que seguimos todo el recital, solo interrumpido por las risas y los aplausos, es el silencio al que aspira todo poeta que se precie. Nada más empezar el recital nos dijo:

–El que tenga el móvil apagado que lo encienda, es el momento.

Contó un chiste del humorista Eugenio, citó a Nuria Ruiz de Viñaspre, recordó a los recientemente fallecidos Berlanga, Morente, Ory y Alexandre y nos antirrecomendó al escritor Peter Handke porque “es un coñazo”. También nos trasladó las partidas de cartas que juegan en el cielo su padre, Paco Rabal, José Antonio Labordeta y Fernando Fernán Gómez:

–Suele jugar mi padre con Paco Rabal y ganan casi siempre, y no veas la mala leche que agarra Fernán Gómez.

Lo que predomina en la poesía de Bolo es el aerolito, la greguería, el poemínimo efrainista y surreal. Como en toda poesía caracterizada por la fragmentación, tiende a la anarquía y consta de momentos peores y mejores. El Bolo que menos me gusta me parece el de los retruécanos o versos cercanos al chiste, basados solamente en el ingenio, aunque es el más aplaudido y reconozco que yo mismo me río mucho. Es el Bolo que escribe:

Fragata: barco de Fraga

Beatificaron a San Deces

Zambomba: Instrumento para masturbarse en las grandes ocasiones.

Ramera: Mujer frívola del mero

San Sebastian se enamoró de un flechazo

Él vino. Y se convirtió en tinto

Ya no voy rápido ni al festival de cortos

El móvil del crimen fue Ericsson

Cuando me sube la tensión, me la bajo de Internet

Este humor me parece un humor sobrado de efectismo y escaso de poesía que propicia una sonrisa rápida pero pronta al olvido. Prefiero el Bolo donde la sustancia poética o el nervio surrealista es de aliento más largo, el de los aerolitos que se aplauden un poco menos porque no sorprenden al primer segundo pero son más duraderos, como el del poema de raíces sociales que publicamos en Poesía sin papeles o el de los siguientes fulgores:

En el oscuro vacío la sencillez

El desvío de la hortensia

La humildad con la que beben los caballos

Fe, aspereza de invierno

La felicidad es un segundo que se aleja de otro

Ni honestidad ni coherencia: soy geranio, como tú

Me dejé barba y empecé a no reconocer a nadie

Ya no limpia su nido la golondrina

Familia, esa trampa bien organizada

Al finalizar la jam session se hizo una pequeña cola para firmar su último libro, El sofá de los valientes, el más solicitado sin duda desde que comenzaron estas sesiones poéticas. Bolo nos regaló a cada asistente un folio escrito en aerosol donde figuraba una de sus bolerías. Traía cincuenta poequeños distintos: a mí me correspondió La horma es el zapato que se aleja. Gustó mucho su poesía, sus salidas por la tangente, su regalo, todo.

Primera jam sin tabaco
La sesión postBolo transcurrió todo lo bien que puede transcurrir una sesión portaaviones de más de cuarenta poetas, aunque es muy difícil hacer una valoración de una enormidad semejante sin confundir la lechuga con la escarola o el apio con el perejil. Y eso que pudo ser peor, porque hubo momentos donde gravitó la posibilidad trágica de llegar a la cincuentena, hecho que no sucedió porque algunos poetas como Alfredo Piquer, José Luis Zúñiga, Gsús Bonilla, Teresa María y otros que me olvido se marcharon antes de tiempo, o algunos como Bacovicius o José Naveiras o Patty de Frutos o Mery Caos no quisieron o se atrevieron a recitar. También ocurre que Carlos Salem no da abasto ante tanto pelotón y a veces se olvida de llamar a alguno o alguna. Que también pasó. Salem comenzó la sesión haciendo referencia a la noticia de la semana:

–Aunque ya no se pueda fumar y sigan queriendo poner impuestos por soñar, aquí estamos.

La jam constó de 23 poetos y 18 poetas. La tradición de los bares madrileños indica que el porcentaje de chipirones suele ser muy superior al de las almejas, pero en estas sesiones se va imponiendo la paridad. Cada vez vienen más chicas y bellas de noche y eso nos motiva mucho. Chicas como Elisa Peña, que gustó con el poema Desmoralicemos al miedo. O Nina Salinas, quien recitó por primera vez y con fuerza, sobre todo el tercero y último, un poema social con formato de pregunta–respuesta. O Marta Ávila, quien leyó un soneto que ella llamó “deforme”, porque constaba de tres cuartetos en lugar de dos. O Marian, que recitó de espaldas. O Silvia Ortega, qué nivel, quien recitó un poema desde la perspectiva de La Louchette, la amante que contagió la sífilis a Baudelaire. U Olaia Pazos, siempre en su línea, que me afeó mucho y con razón que la llame “poeta espectáculo”. Pazos volvió a destacar con un poema muy hondo donde decía: Estamos tan llenos de principios y vacíos de contenidos. Eva Monogatari, por su parte, ha escrito una no crónica sobre sus sensaciones en la jam session que os recomiendo.

Francisco J. Sevilla hizo ante micrófono una defensa de las piraterías de Batania, ese chico que va adquiriendo una notoriedad descontrolada por motivos siempre alejados de su literatura. Leo Zelada fue de los más aplaudidos con un poema sobre la inmigración que lo publicaremos en Poesía sin papeles en cuanto nos lo envíe. Luis Ricardo Suárez comienza a imponerse como una de las referencias de la jam, pues escribe poemas frescos desde perspectivas laterales que siempre cosechan risas y aplausos. Rafael Sarmentero, un clásico, recitó por primera vez y anuncia para febrero la publicación de “Dadá demodé”, con Amargord, dentro de la colección Hecho en Lavapiés. Por cierto que Sarmentero se quedó en blanco cuando estaba recitando un poema dedicado a Bárbara Butragueño:

–Se me ha olvidado, Batania –me dijo riendo– porque estaba pensando en Bárbara.

Les pasa a los mejores, como es el caso. A mí me agrada mucho que los poetas se aprendan los poemas de memoria, y, sin miedo de erigirme en praeceptor hispaniae, voy a dar mis razones:
a) El poeta que se aprende su poema de memoria da un ejemplo del interés y pasión con que se toma la poesía y la jam.

b) El que recita de memoria lo hace siempre con mucha más naturalidad que el que lee, al que casi siempre le sale una recitación más plana.

c) Recitar de memoria te permite tener los ojos y los brazos libres, por lo que puedes utilizarlos para dirigirlos hacia el público y conseguir mayor verosimilitud.
El cronista se ha propuesto ir publicando cada cierto tiempo una lista–clasificación de los poetas que más veces han recitado de memoria, porque le parece una modalidad en desuso que no se debe perder.

Antonio Díez
Recitaron muchos poetas por primera vez, como Helio, Paz Hernández, Voltios, Mariano Zurdo, Enrique Fornies, María José Domínguez, Alfonso Pindado, Martín Ortega y otros que seguramente me olvido. Santiago Tena, que ha vuelto a su blog, recitó con tal intensidad un poema, el tercero, que hasta se le quebró la voz en los últimos versos. Antonio Díez, otro que se estrenó, me trajo una noticia sensacional: es el prologuista de “Mucha policía”, poemario de Juan Bautista Moreno que saldrá en febrero en Baile del Sol y que relata desde dentro el mundo en el que se mueve un policía. Díez me contó off the record algunos aspectos del libro y me dejó asustado:

–Si es cierto el 10% de lo que me cuentas –le dije–, al poeta y policía Juan Bautista Moreno se le va a caer el pelo.
–No, Batania, porque Juan Bautista Moreno no existe; es el seudónimo bajo el que se oculta el policía.

Ese libro puede convertirse en un acontecimiento no sólo literario, sino en un escándalo documental y periodístico. De ser verdadero el recorrido que nos ofrecen esos versos, hay razones sobradas para que empecemos a protegernos de la policía en lugar de ser protegidos por ella.

La sesión la concluyó Orviz con la lectura memorizada de “El mundo de un tirón”, que dio paso a la demasiada cerveza y a nuestras habituales querellas gulliverianas sobre si debemos partir el huevo por la parte ancha o por la parte larga. Voy concluyendo que, con todas nuestras irregularidades y poemas engendro, lo mejor de nosotros lo damos ante el micrófono. Eran las tres de la mañana cuando el cronista hizo un truco de magia y desapareció entre la niebla mientras tarareaba aquella canción de Los secretos: “Pero cómo explicar/ que me vuelvo vulgar/ al bajarme de cada escenario”.


Jam Session Nº4


DIABLOS AZULES - JAM SESSION Nº 4
28 de diciembre de 2010

POETA INVITADA
Ana Pérez Cañamares


POETAS PARTICIPANTES POR ORDEN DE APARICIÓN: 1. Chema Rubio • 2. Olaia Pazos • 3. Paco Sevilla • 4. Miguel Retana • 5. María Virtudes Reza • 6. Luis Ricardo Suárez • 7. Bill Gorton, taxidermista • 8. El Cable Azul • 9. Gsús Bonilla • 10. Paco Gómez Escribano • 11. Carlos Salem • 12. Juan Carlos Medina • 13. Sagrario del Peral • 14. Santiago Tena • 15. Leire Olmeda • 16. Manuela Paso • 17. Leo Zelada • 18. Juana Vázquez • 19. Bárbara Butragueño • 20. José Manuel Gallardo • 21. Giovanni Collazos • 22. Nares Montero • 23. Gabriel Maciel • 24. Irene del Barrio • 25. Tristana • 26. Ramiro • 27. Montoya • 28. Sandy García • 29. Mayte Barrera Benito • 30. Batania

DURACIÓN: Dos horas y cuarenta y ocho minutos (desde las 21:27 a las 0:15).

INCIDENCIAS: Olaia Pazos, Miguel Retana, Ramiro y Mayte Barrera Benito recitaron de memoria. Chema Rubio recitó a dúo con Leire Olmeda y Nares Montero hizo una performance en su tercer poema.

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También el azul sabe rugir; vivimos tan jóvenes y veloces que a nuestro paso se desprenden las etiquetas de las cervezas. El martes, en Malasaña, centro mundial del alcohol y la poesía, se celebró una nueva jam de lúpulo y de sueños, con treinta diablos que se pusieron ante el micrófono con la cola taraceada en renglones partidos. Y entre tanto diablo, con tridente de feminidad, ciudadanía y civismo, Ana Pérez Cañamares.

Ana Pérez Cañamares o la belleza de la justicia. Al cronista le gusta adjuntar datos certificables que mitiguen el insufrible relativismo en que se mueve la poesía, que parece inventada para provecho de sofistas, por lo que ha tecleado en Google “Ana Pérez Cañamares” y ha cotejado el número de resultados obtenidos con el de algunas y principales poetas vivas y en español:

31 300 – Ana Rossetti
31 300 – Chantal Maillard
58 600 – Blanca Andreu
64 800 – Olvido García Valdés
80 100 – Cristina Peri Rossi
178 000 – Ana Pérez Cañamares
241 000 – Gioconda Belli
390 000 – Ana María Moix

No pretendo con esta relación elevar a Google a patrón de nada y mucho menos equiparar resultados a calidades, claro, porque las poetas monstruo que rodean a la tinerfeña poseen una obra contrastada y una reputación obtenida a lo largo de varias décadas, mientras que la integrante de la Generación Blogger es una poeta que ha comenzado a escribir en 2007. Sin embargo, esta lista me parece reveladora de lo más importante que ha pasado en la poesía española de los últimos años. Lo que ha pasado se llama Internet. No hay semana en que el nombre de esta poeta, que admira y relee entre otros a Harry Martinson, Yehuda Amijai o Sharon Olds, no aparezca en diversas webs o sus poemas nutran las entradas de otros blogs. Estamos hablando ya, por decirlo en gordo y redondo, de una de las poetas españolas más leídas y conocidas. Su proliferación en la red me parece una de las más espectaculares de los últimos años, al menos por los sembríos en que me muevo, donde su presencia solo es superada, en mi opinión, por la del poeta asturiano David González. Me lo trasladó un día la propia Ana:

–Mira, Batania, cuando Baile del Sol me dijo que iba a sacar 500 ejemplares de mi primer poemario, La alambrada de mi boca, yo creí que se habían vuelto locos y que me iba a estrellar, porque pensaba que la poesía no vende y menos la de una poeta primeriza como yo. Por eso aluciné cuando se agotó rápidamente y tuvieron que sacar una segunda edición. Sin la red hubiera sido imposible.

Sin la red y sin una calidad como la de ella, claro, porque otros blogueros llevamos años descornándonos en el blogspot y, sin embargo, no llegamos a su relevancia ni con zancos. A día de hoy, Pérez Cañamares ha publicado tres libros (dos de poesía y uno de relatos), ha participado en multitud de antologías y comienza a ser reivindicada por otros blogueros jóvenes como una de sus lecturas tutelares. Carlos Salem la presentó el martes de la siguiente manera:

–Yo no creía que la poesía pudiera ser concreta y volátil hasta que conocí a Ana Pérez Cañamares.

Recitó muy bien, porque ha participado en muchos bolos desde que empezó y las tablas se le notan. También le ayuda mucho ante el micrófono su poesía de la eficacia. Leyó poemas de sus dos libros publicados, uno de los cuales, Generaciones, dedicó a José Ángel Barrueco y a su madre fallecida, y después recitó otros poemas de los dos libros nuevos que está preparando, que vienen muy bien y fueron los más aplaudidos.

Vengo diciendo que mi forma de escribir crónicas consiste en tres raciones de azúcar y un chorro de vinagre. La razón de que el azúcar triplique al vinagre es evidente: no quiero aparecer asesinado antes de los cuarenta años. En el caso de la poesía de Pérez Cañamares, teniendo en cuenta que me he leído con despaciosidad sus dos primeros poemarios, he asistido a tres recitales suyos y leo frecuentemente su blog, me resulta fácil hallar el azúcar y no tanto el vinagre, pero ahí va:

AZÚCAR1: Es una de las pocas poetas que comenzó escribiendo bien desde el principio, frente a la mayor parte del gremio, que siempre saca un primer libro del que luego se arrepiente (con razón). La alambrada de mi boca ya es un libro notable con poemas como el ya citado Generaciones, que me merece el calificativo de excelente.
AZÚCAR2: Cultiva una poética donde el trabajo del ojo y de la piel precede al de la muñeca. Suele escribir de dentro afuera: de lo privado salta con facilidad a lo público. Su manera de contarnos su vida no es ombliguista sino que logra dar testimonio tanto de sí misma como de la sociedad de su época.

AZÚCAR3: En el plano formal le distingue un lenguaje neutro, un narrativismo muy logrado, una utilización espartana y pertinente de los elementos, un buen sentido para el remate y facultades para lo lapidario.

VINAGRE: La alambrada de mi boca padece de irregularidad. Alfabeto de cicatrices me parece mejor estructurado pero me sobran diez poemas. Considero que algunos de sus trabajos están escritos con un pie en el verso y otro en la prosa. Por otra parte, cada vez que abandona el lenguaje neutro que le caracteriza y se adentra en mayores aventuras verbales, muestra una capacidad y variedad metafórica limitadas.
Sin poetas espectáculo
Tras la demostración de Pérez Cañamares comenzó la jam session, que estuvo condicionada por la ausencia de los poetas espectáculo principales, como Nacho Aldeguer, Dani Orviz o Danilac. Salem suele dar paso a los poetas atendiendo a criterios rítmicos: en el momento en que la sesión decae porque los poemas son malos o son buenos pero mal recitados (pasan las dos cosas), da entrada a un poeta de raíces interpretativas o musicales que levanta de nuevo el ánimo de la concurrencia, que es de natural muy dada al charloteo cada vez que se aburre. El martes faltaron los maestros del micrófono y la única que quedaba, Olaia Pazos, vino sin ganas de recitar, pero fue obligada a subir al estrado para hacernos una de sus exhibiciones. Lo que ocurre con Pazos es una de las leyes no escritas de la jam: cada vez que sale nadie bebe.

Escuché muchos metapoemas. Uno de Leire Olmeda. Otro de Juana Vázquez, muy divertido. Otro de Leo Zelada en el que arremetía contra Ashbery y contra la multiplicación de epígonos facilistas de Bukowski. Zelada dijo antes de recitar:

–Voy a meter un poco de caña a esta jam, porque alguien tiene que hacerlo.

Manuela Paso gustó mucho con un poema, A veces cuando escribo me siento abandonada, cuyos versos estaban mechados y recorridos con los nombres de los principales poetas en español del siglo XX, más la inclusión foránea de Pavese. Gsús Bonilla lo ha publicado en su blog. También recitó un metapoema muy bueno Paco Sevilla, aquel cuya postdata decía:
No hago otra cosa que gritar
porque quiero parecerme al
SOL
Y estoy en deuda con las trompetas de huesos
Tibetanos
Haced el favor de odiarme
tal y como yo merezco
En general, las nuevas generaciones no creen en un poeta que contenga multitudes, al modo de Whitman, ni en el poeta como vidente, al decir de Rimbaud, ni como pequeño Dios, en el caso de Huidobro, ni como arma cargada de futuro, a la manera de Celaya: observo que las nuevas promociones se toman al poeta desde mucha distancia y con bastante cachondeo porque, como decía el poema de Leire Olmeda, al final los versos no transforman nada.

Bárbara Butragueño
Uno de los picos más altos de la noche lo alcanzó Bárbara Butragueño o tu límite es el cielo. Cuando se puso ante el micrófono y recitó su trabajo Cinco hijos, ocurrió aquello que Ajmátova solía decir de Mandelstam: “Cuando empezaba a leer sus poemas, era como un cisne blanco deslizándose por el agua”. Arrasó. A mí me dio el habitual ataque de cuernos de los que me dan cuando algunos me vienen con la especie de que la admiran más que yo. Mucho ojo: yo la descubrí primero. Por si acaso, y viendo tanto fervor por ella, voy a confeccionar para la semana que viene un cartel de tres metros de ancho y uno de alto con la siguiente leyenda, “Recuerda que eres mortal”, para enseñárselo cada vez que concite ovaciones tan unánimes y merecidas.

Chema Rubio recitó político y a dúo con Leire Olmeda. Nares Montero gustó con una performance que contó con la ayuda de Pilar, la mujer estupenda que nos aguanta y rige el local. Luis Ricardo Suárez fue muy aplaudido con un poema cuyo verso, “le hice el amor al radiador”, se repetía en varias partes. Sagrario del Peral leyó con voz de trueno y se reivindicó como una poeta total:

–Batania, no vuelvas a decir que soy una poeta erótica. Eso es una cosa que dice Salem.

Tiene razón. Consignado queda. “En una realidad de invernadero / se camina a oscuras, desahuciados”, decía en uno de sus poemas. Miguel Retana, tras unas aventuras estupefacientes de pérdida-recuperación de su mochila y bufanda, recitó seguro y memorioso por partida triple. Me asombra la cultura que muestra este chico a sus veinte años. Juan Carlos Medina recitó social y Sandy García lo hizo por primera vez. Sandy viene de publicar su poemario “Vida” (SIAL) hace dos meses. Giovanni Collazos leyó tres de sus clásicos. En la presentación de Collazos, Carlos Salem había dicho:

–Este es un tipo que escucha en escrupuloso silencio a todos los poetas, no como otros.

El tiro iba para algunos que nos encontrábamos en la cola del bar, entre los que figuraba yo. Tiene razón Salem: en general, los hispanoamericanos son muchísimo más respetuosos que nosotros, que enseguida nos damos al chascarrillo y la moviola. Pero también es cierto que los poetas buenos nunca sufren la falta de respeto del público. Cada vez que sale Orviz o Pazos o Butragueño o Sevilla o Tena o Pérez Cañamares todo el mundo se calla. Y no hay dios que aguante una jam de treinta poetas y tres horas de reloj con el mismo grado de atención. La mejor manera que se conoce para que te escuchen en una jam sigue siendo escribir poemas buenos o recitarlos de forma notable. No es fácil pero no perdemos la esperanza. Como escribió Blas de Otero, “Algún día –después–, alguna noche, / me oirán”.


Jam Session Nº 3


DIABLOS AZULES - JAM SESSION Nº 3
21 de diciembre de 2010

POETA INVITADA
Luna Miguel


POETAS PARTICIPANTES POR ORDEN DE APARICIÓN: 1. Gsús Bonilla • 2. Valentina Trio • 3. José Luis Zúñiga • 4. Eva Monogatari • 5. Danilac • 6. Sagrario del Peral • 7. Batania • 8. Odile • 9. Mayte Barrera Benito • 10. Alberto • 11. Carlos Salem • 12. Arancha • 13. Laura Rosal • 14. Denís Candelaria • 15. Santiago Tena • 16. Montoya • 17. Paco Sepas • 18. Juana Vázquez • 19. José Baena • 20. Leire Olmeda • 21. Paco Gómez Escribano • 22. El Cable Azul • 23. Leo Zelada • 24. Ramiro • 25. Fernando Amado • 26. Juan Pinilla • 27. Rosie Inguanzo • 28. Alfredo Triff • 29. Dani Orviz • 30. Luna Miguel

DURACIÓN: Dos horas y cincuenta minutos (desde las 21:25 a las 0:15). Entre el recitado de Luna Miguel y el comienzo de la Jam Session hubo un descanso de diez minutos.

INCIDENCIAS: La mayor parte de los poetas recitó tres poemas y lo hizo de manera más rápida que en las dos primeras sesiones. Eva Monogatari, Mayte Barrera Benito, Laura Rosal, Ramiro, Rosie Inguanzo y Dani Orviz recitaron de memoria. La sesión la cerró la propia Luna Miguel.

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Martes azul de los Diablos poéticos. Nueva jam para druidas del verso. Pasaba un cuarto de las nueve cuando la poeta invitada, Luna Miguel, con ese olor suyo que apesta a futuro, subió al estrado con su cara blanca y redonda de veinte años. El local se había abarrotado de oídos y la cerveza comenzó a estirar los brazos en la botella: la noche empezaba.

Vivimos en Madrid, la ciudad donde suceden las cosas. A Luna Miguel la conocemos casi todos por su precocidad, su blog y sus columnas egodesafiantes en el diario Público, donde cultiva una frase corta y directa, sin subordinadas, y unos temas actuales y controvertidos que provocan respuestas igualmente punzantes y polémicas. De Luna hemos oído hablar mucho, a veces con admiración y a veces con envidia, esa joroba que incuba el talento, y representa las posibilidades de una juventud nueva y viajada, con idiomas, que frecuenta lecturas misceláneas y viene con muy pocas ganas de callarse nada.

La poeta madrileña nos ofreció un recital inusualmente corto en el que se mostró segura a pesar de sus nervios y confesional a pesar de su aparente timidez. Gustó mucho entre el público. Posee una voz bonita, una dicción buena y un gran sentido del ritmo, cualidades que se vieron acentuadas por el hecho de que no se equivocó o trabucó ni una sola vez, detalle de reseñar si consideramos que se hallaba ante un público y micrófono nuevos y que, según reconoció a pregunta del cronista, no posee nociones de interpretación. El momento más álgido lo alcanzó con el poema sobre el tatuaje de ancla en el cuello que había pactado con su madre, tatuaje que su madre no pudo permitirse debido a un tumor en la boca. De los poemas que leyó, los que más me gustaron por insólitos fueron los de Pensamientos estériles, libro que saldrá publicado el año que viene.

Curiosamente, no me gustaron tanto los poemas que recitó de Poetry is not dead (DVD Ediciones, 2010), que se impuso en el último premio Hermanos Argensola (6000 euros) entre más de doscientos candidatos. Este galardón vino acompañado por la polémica, que es a Luna Miguel como la lluvia a los caracoles, porque el jurado reconoció que el poemario era menos sólido que el de otros candidatos, pero que lo premiaban por considerarlo una apuesta de futuro. Yo me lo he vuelto a leer esta noche (me lo compré: sólo cuesta ocho euros) y sigue sin gustarme, pero como aún no he perdido mi olor a vaca y suelo ser bastante prejuicioso y refractario a lo modelno, prefiero que leáis la crítica cachonda y razonablemente positiva que de sus dos primeros libros (el primero fue Estar enfermo) le hizo el Lector mal-herido, un blogger anónimo que no suele incurrir en lo azucarero.

La jam llegará a todo el mundo
La sesión estuvo marcada por una noticia grande que nos dio Salem, según el cual las jam se van a retransmitir por internet para todo el mundo a partir de la semana que viene. Que se preparen en Singapur. La dirección todavía no se sabe pero la haré pública en cuanto la conozca. Por otra parte, se ha creado un descanso de diez minutos entre el final de la recitación del poeta invitado y el comienzo del abejerío para lograr un mejor disfrute / separación de este modelo bicorne de jam. Salem hizo unas cuantas frases de calado. Precisó que la diferencia fundamental entre las sesiones miercolesinas que dirigía en el Bukowski y las marcianas que dirige en los Diablos no son solo de formato sino de personas: recalcó que la mayoría de poetas que estrenaron el Bukowski eran mandriles que empezaban y los que vamos a Diablos, aunque procedamos en parte de allí, somos poetas ya creciditos y en marcha. Recordó también el propósito democrático de las sesiones:

–Estas jam no pretenden ser una expresión de la vanguardia o de lo mejor o más refinado, sino un festival de poesía en dos actos.

Bajo nivel
Las jam poéticas son por esencia irregulares, y la sesión del martes me pareció de un nivel inferior al de las dos primeras, aunque Dani Orviz y otros no estaban de acuerdo conmigo. Proliferaron los poemas planos y mazorrales, escuela de lo fácil y bajando, con los habituales errores que encuentro en la poesía de bar, algunos de los cuales yo mismo cometo, a saber:

a) Emocionalismo confesional de poca altura articulado sobre manidas metáforas petrarquistas o, aún peor, sobre expresiones infracoloquiales o periodísticas (“su amor brilló por su ausencia”, “se salió con la suya”, “nervios a flor de piel”, y en ese plan).

b) Ignorancia de que el poema pide un ritmo que multiplique su poder. Prescindencia del sonido o utilización de un sonido despótico, como de gato andando por un piano.

c) Desprecio del poema como artefacto. Total descuido a la hora de partir el verso.

d) Necesidad de epatar al personal, de escribir poemas que escandalicen. Búsqueda de la sorpresa y no de la poesía.

Dicho sea esto a grandes rasgos y reconociendo que como crítico soy peor que el Rey Midas, aquel al que Apolo acabó poniendo orejas de burro. También hay que decir que es tan difícil asistir a una jam que sea enteramente buena como a una que sea enteramente mala. El martes recitaron treinta poetas y también hubo mucho destellos, aciertos y actuaciones muy notables.

Santiago Tena, por ejemplo. Aconsejaba Cela que, al llegar a un lugar donde huele mucho a una cosa, la solución no es intentar oler más fuerte, sino oler distinto. De Tena me interesa mucho su visión personal y destalibanizadora de Dios; escuchándole uno se reconcilia con los creyentes. Me pasmó sobre todo una expresión suya, que más tarde le pedí ampliada, cuando solicitaba un amor que le hablara “con la boca de no hablar”:

[...] Eso es lo que yo quiero: un Dios del flujo, una mujer que escorpie, un agua roja y niña y amor que quiere sed y dame de vivir todo, tú, niño, un amor que me mire a mis ojos de Dios sin desafío y que no abra la boca para hablar, que me hable con la boca de no hablar y sí de estar mirándome muy fijo [...]

Gsús Bonilla recitó de nuevo “La flema” y se lo dedicó a José Ángel Barrueco, cuya madre ha fallecido, y a quien le envío un abrazo. Paco Sepas dedicó un poema a Mitra, el sol, recordando que estábamos en la fecha mágica del soslticio. Danilac va convirtiéndose poco a poco en un recitador-interpretador de mucha altura, con esa cara de pasmado y ese ligero tartamudeo que pone al público en vilo. Por cierto que ha escrito una gran crónica de la jam. También ha escrito otra José Baena, quien compareció por primera vez y fue de los más aplaudidos.

Me gustó mucho la frescura y atrevimiento ante el micrófono de El Cable Azul, que recitó un poema donde se proclamaba “omnisexual” y llegaba al bestialismo. Juan Pinilla recitó algún haiku, composición esta de la que Salem dijo:

–Vamos a ver, para los que son cortitos, por última vez: cuando digo que el máximo de poemas que se pueden leer son tres, me refiero a poemas de longitud normal. Si lo vuestro son los poemas de cuatro folios, sólo podéis leer uno, pero si son haikus, podéis leer seis u ocho.

La sesión se elevó con la aparición última de dos cubanos residentes en los Estados Unidos, Rosie Inguanzo y Alfredo Triff, que vinieron de la mano del también cubano Alberto Lauro. Triff recitó un ensayo irónico sobre el culo, que comenzaba con “La crítica tiene serios problemas con el culo”, lleno de referencias a la realidad cubana, y que terminó a dúo con Inguanzo. Orviz demostró de nuevo su talento con un poema juguetón que se le había ocurrido en un intercambio de correos con Rafael Sarmentero, con quien proyectaba escribir un Super Poemario Bros. El poema de Orviz se basaba en la repetición continua y estirada de palabras con el sonido pe, buscando e imitando el efecto sonoro que hace el intercambio de golpes con una pelota de ping-pong.

Sagrario del Peral sorprendió al no leer poemas eróticos. Laura Rosal venía de dar un recital en Vallecas, donde recitó con una venda negra en los ojos, según se puede leer en la crónica del grupo Poekas. La frase que más escuché durante toda la noche fue “Batania, no pongas esto que te estoy diciendo en tu crónica, que te conozco”. Por cierto que Salem cumplía años al día siguiente, tantos como 51, sobre lo que dijo:

–Cuando uno se hace más viejo, se vuelve más débil, pero más listo, y de ambas cosas se nutre la poesía.

La sesión la concluyó la propia Luna Miguel quince minutos después de la medianoche, con la lectura de “El poeta y el narrador (Escena de cama)”, cuyos versos finales decían: Sabéis acabar con La Poesía / en la primera embestida. Será la última sesión cuyo eco se limite a las paredes del bar. A partir del martes que viene, París, Tokio, Pretoria, Berlín, Buenos Aires, nuestros éxitos y ridículos se podrán seguir al detalle en todo el mundo.

Qué presión.

Jam Session Nº 2


DIABLOS AZULES - JAM SESSION Nº 2
14 de diciembre de 2010

POETO INVITADO
Gsús Bonilla


POETAS PARTICIPANTES POR ORDEN DE APARICIÓN: 1. Danilac • 2. Marta • 3. Abel Aparicio • 4. Beatriz Calvo • 5. Batania • 6. Carlos Salem • 7. Tábata • 8. Valentina Trio • 9. Francisco J. Sevilla • 10. Santiago Tena • 11. Marta Massé • 12. Kebran • 13. Nacho Aldeguer • 14. Leo Zelada • 15. Bill Gorton taxidermista • 16. Ignacio Martín Lerma • 17. Leire Olmeda • 18. Luis Ricardo Suárez • 19. José Antonio Pames • 20. Juana Vázquez • 21. José Zúñiga • 22. Dani Orviz • 23. Miguel Retana • 24. El Cable Azul • 25. Ramiro Tapiz • 26. Mauco Sosa • 27. Mayte Barrera Benito

DURACIÓN: Dos horas y treinta y siete minutos (desde las 21:28 a las 0:05).

INCIDENCIAS: La mayor parte de los poetas recitó tres poemas. Algunos (tres o cuatro) se marcharon sin leer por lo largo de la jam y lo tarde de la hora. Francisco J. Sevilla, Dani Orviz y Mayte Barrera Benito recitaron de memoria. Santiago Tena y Nacho Aldeguer lo hicieron leyendo su móvil. Batania leyó el poema “Esther”, que Beatriz Calvo le había mandado por correo. Francisco J. Sevilla trastornó el recital varias veces, aunque fueron menos de diez.

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Martes noche. Diablos Azules. Segunda Jam Session de poesía. Treinta poetas y subiendo. Se propuso plantar árboles para que la cofradía de la claustrofobia pueda seguir el recital desde las ramas. Carlos Salem, hombre que se ha inventado este hormiguero, se mostraba superado por su propia capacidad de convocatoria:

–A ver, un poco de colaboración. Tened en cuenta que no esperaba llegar a estas cifras de poetas hasta dentro de un año. Un poco de silencio, por favor. El que no sepa estar, que se vaya. Hay otros bares. Hay otros martes.

Poeta que huye, todavía sirve / para otra novela, decía la chica que responde al nombre de Bill Gorton, taxidermista, una de las revelaciones de la noche. Pero nadie huyó. O sí: algunos se fueron porque ya era tarde o no salían sus nombres o al día siguiente tocaba trabajar. O porque no había árboles a los que subirse, como hacían Idea Vilariño o Miguel Hernández.

Gsús Bonilla
El poeto invitado fue Gsús Bonilla, mamífero no rumiante de la orden de la poesía civil y responsabilidad ciudadana, la que se preocupa más por el sentido que por el sonido, más por la persona que por el poeta. Como decía Salem en la presentación del extremeño, refiriéndose a otros:

–Cuando deja de joderte lo que les pasa a los demás, empiezas a estar un poco muerto.

Bonilla representa como nadie el salto que ha dado la poesía de bar-blog-revista madrileña en los dos últimos años. Salto en cuanto a calidad, en cuanto a respeto y en cuanto a público. Una anécdota ejemplifica ese salto: cuando se dio a la búsqueda de editor para sus ovejas, hubo quien le pidió 1300 euros por publicárselas; veinte meses después ese mismo libro ha salido con Bartleby, una editorial superior y pujante, en la presentación más multitudinaria a la que yo he asistido nunca (antologías aparte). De El forro, un libro-pecado de juventud que se autoeditó, a Ovejas esquiladas, que temblaban de frío, de Bartleby, y Menú del día... a día, que saldrá el año que viene en Baile del Sol, existen tres trancos de calidad constante y ascendente que van dejando atrás su leyenda de hombre bueno, adjetivo este último que resulta sospechoso para un poeta cuando no viene acompañado de otros. De personas buenas que escriben libros infames estamos hasta el talón de Aquiles. Con las ovejas, las opiniones que recibe el bloguero extremeño comienzan a situarse en lo estrictamente poético. Aunque siga siendo buena persona.

Bonilla principió agradeciendo a Escandar Algeet que le hubiera introducido en el Bukowski, punto de arranque de su pasión poética. Prohibió los aplausos entre poema y poema, aunque fue en vano, y desgranó su recitado con trabajos en que hacía referencia a su madre, a su infancia, a su vaca Manchada, o aquel con el que se estrenó en el atril bukowskiano de Jennifer. Gustaron más los poemas del final, los nuevos, que los del principio, los viejos. Especialmente me gustó La prueba, impactante arte poética, y La flema, arrasador, que saldrá publicado en enero en la antología Viscerales, preparada por Mario Crespo y José Ángel Barrueco y editada por Ediciones del Viento. Recitó bastante bien, sobre todo los poemas del final, y no por las tablas adquiridas o porque se haya vuelto de repente un recitador excepcional, sino porque sus versos están cada vez mejor pensados, escritos y partidos, condición básica para el buen recitado. También soltó alguna pulla:

–Vivimos en un país libre en el que cada uno puede hacer lo que quiera... siempre que no te vean.

Francisco J. Sevilla
La sesión post-Bonilla estuvo guarnicionada por Paco Sevilla, al que hubimos de disfrutar y padecer en su mejor y peor repertorio. Sevilla es un hombre de extraordinaria agudeza que va por los bares madrileños soltando pedacitos de verso por la boca, un poeta torcido y brillantísimo al que el superlativo se le queda corto, pero es también un revoltoso impenitente y el trastorno oficial de los recitales de Madrid. Dicho sea esto con todo el respeto y el cariño que le tengo, que es mucho, y reconociendo que hasta cuando interrumpe al que está recitando lo hace con talento. El próximo libro de Sevilla, que saldrá en 2011, se titula La velocidad de la belleza. De su intervención ante micrófono se celebró mucho este aerolito: Súbete el clítoris que se te ve el tanga.

La jam, aunque por su esencia democrática suele ser bastante irregular, fue de un nivel bastante bueno. Valentina Trio comparó a los trabajadores de las empresas con limones a los que exprimir. Leire Olmeda hizo alusión al asunto WikiLeaks. Juana Vázquez, que tiene publicados cinco libros que juzgó “metafísicos”, anunció que quiere desmarcarse un poco de ellos con su próximo libro, Escombros de los días. En la presentación del siempre aplaudido Nacho Aldeguer, que hace (bien) tantas cosas y sale en tantas series de televisión que prefiero que acudáis a su ficha de Wikipedia, Salem dijo:

–Lo que no le voy a perdonar nunca a Nacho es que se ligara en una película a Cecilia Roth, con lo buena que estaba entonces Cecilia Roth.

Dani Orviz arrasó con un poema cuya almendra eran los constantes trabucamientos en el lenguaje. Mayte Barrera Benito recitó de memoria con seguridad y frescura un poema encadenado en el que la última palabra de cada verso daba comienzo al siguiente. Santiago Tena volvió a decir que su bar de poesía favorito de Madrid es los Diablos Azules, en lo que coincidió con Juana Vázquez. Tena hablo del agua como elemento que admira pero del que se siente lejano, y se propuso recitar poemas cercanos al fuego, del que se siente más partícipe, como así hizo, no sin antes advertir:

–Tratar de ser algo que no se es normalmente sale mal.

Ya decía Cioran que pierden el tiempo intentando ser budistas aquellos que por su naturaleza o respiración nunca podrán serlo. La poeta que más me gustó fue la ya citada Bill Gorton, cuyo trabajo, titulado Poeta-poema-poesía, se lo llevó Gsús Bonilla, y que contenía versos tan profundos y espléndidos como éste: El poema es un alarido de un corazón eunuco. El poema se puede leer en su blog. También me gustó un arte poética de Leo Zelada, el que terminaba con este verso: Solo la poesía me salvará del delirio. Zelada leyó su poema clásico Unabomber, del cual dijo que fue acusado de “terrorista” cuando lo recitó en la Casa de América.

Antologías de las jam session
Leyeron Kebran y Abel Aparicio. José Luis Zúñiga recitó con cadencia lenta y sentida y fue muy aplaudido, a pesar de que padeció la tormenta pacosevillista en su punto más álgido. Salem, que en la jam de la semana pasada prefirió ausentarse para que recitaran otros, se estrenó en la primera parte del recital con Mi franja de Gaza y un poema dedicado a los Diablos Azules. El escritor hispanoargentino ha sido reciente premio Paris Noir de novela negra por Nager sans se mouiller, versión francesa de Matar y guardar la ropa (Salto de Página), editada en Francia por Actes Sud. La novela va por la segunda edición; la primera edición de seis mil ejemplares se agotó en un mes. Salem empieza a tener cara de mclaren-mercedes o caballo de carreras: ya solo le queda ir al hipódromo o participar en las 500 millas de Indianápolis.

Anunció Salem para mediados del año que viene dos antologías separadas sobre las jam poéticas de los martes y las jam de minificción de los miércoles. Lo que nos faltaba. Ya digo que habrá que plantar árboles en los Diablos Azules. La sesión concluyó hacia arriba sobre la medianoche y dio paso a la demasiada cerveza y a nuestras estúpidas y baratas polémicas sobre poetas obvios vs poetas elípticos y Neruda vs Vallejo, por no hablar de los graves ataques que volvió a recibir la poesía del pobre Juan Ramón Jiménez, al que el sector rencoroso / neorrabioso sigue sin perdonar su etapa primera y cursilínea.

Hay una pequeña euforia en el ambiente porque el factor Salem ha vuelto a reunir a un puñado de poetas como no se veía desde hace dos años. Después de que Salem se fuera de San Vicente Ferrer, la parroquia del Bukowski se disgregó entre el propio Bukowski y cinco o seis bares poéticos que han ido surgiendo y enriqueciendo la fauna de Madrid. Los martes de los Diablos Azules no recuperan o imitan la respiración del Bukowski, porque hay lugares y momentos imposibles de repetir, sino que fundan una nueva respiración y una propuesta de imposible.

Estas jam son otra cosa y suenan a otra cosa, a un sonido que no tiene que ver con el micrófono ni con Salem ni con Paco Sevilla ni con el murmullo del fondo ni con el tintinear de la cerveza. Es un sonido especial y psicológico, hablo en serio, yo lo oigo.

Se nos oye crecer.

Jam Session Nº 1


DIABLOS AZULES - JAM SESSION Nº 1
7 de diciembre de 2010

POETO INVITADO
Batania

POETAS PARTICIPANTES POR ORDEN DE APARICIÓN: 1. Juan Pinilla • 2. Miguel • 3. Juana Vázquez • 4. Marcus Versus • 5. Luis Oroz • 6. Ana Pérez Cañamares • 7. Paco • 8. Juanse Chacón • 9. Marta Massé • 10. Pepe Ramos • 11. Ángela de Luis • 12. Sagrario del Peral • 13. Leire Olmeda • 14. Nacho Aldeguer • 15. Olaia Pazos • 16. Patricia • 17. Leo Zelada • 18. Fran • 19. Isaac • 20. Miguel Retana • 21. José Naveiras • 22. Paco Gómez Escribano • 23. El Cable Azul • 24. Marta Fernández • 25. Carlos Galán • 26. Santiago Tena • 27. Giovanni Collazos • 28. Mayte Barrera Benito • 29. Dani Orviz 

DURACIÓN: Dos horas y cuarenta minutos (desde las 21:15 a las 23:55).

INCIDENCIAS: Los primeros quince poetas tuvieron la posibilidad de recitar tres poemas, pero a partir de ahí, por problemas de tiempo, los demás sólo recitaron uno. Marcus Versus, Luis Oroz, Pepe Ramos, Nacho Aldeguer, Leo Zelada y Dani Orviz recitaron sus poemas de memoria. Santiago Tena recitó leyendo su móvil.

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[...]
Hay pleitos, y de aquestos, grandes sumas,
trampas, mohatras, hurtos, juegos, tretas,
flaquezas al quitar, naguas de espumas;

nuevas, mentiras, cartas, estafetas,
lenguas, lisonjas, odios, varas, plumas,
y en cada calle cuatro mil poetas.

LOPE DE VEGA


A las 21:15 los Diablos Azules ya estaba lleno, a las 22:00 comenzó a ponerse asfixiante y a las 23:00 se reventaba por las cinchas de cerveza y lipotimia. Y en esto salió Santiago Tena al micrófono, ya en la cola última y demacrada de la noche, y le dijo a Carlos Salem:

–Te considero a ti y al Bukowski Club, Carlos, como el germen de la movida poética que ha surgido en los últimos años en Madrid, y te deseo que estos martes de los Diablos Azules te sirvan para dotarla de un nuevo impulso.

Bukowski Club en el corazón. Bukowski Club ayer, ahora y siempre. Bukowski Club o los tiempos de hierro de la poesía espontaneísta, cuando no había bares ni revistas ni editoriales donde caernos muertos, cuando los poetísimos nos miraban con mucho asco porque somos “anecdóticos”, escribimos en lenguaje “normalizado” y pensamos que Navarro Tomás es algún delantero del Sporting de Gijón. Carlos Salem, mirada polifema y pirata centimano de los mares malasañeros, muy atento e inspirado toda la noche, revolvía en los papeles e iba soltando aerolitos:

–A ver, por favor, el límite son tres poemas pero no hay obligación de agotar el límite. Es mejor un polvo bien echado que tres malos.

Salem dio paso al poeto invitado, que era yo, que soy también el “padrino” de estos recitales, título simbólico que me ha dado el míster y que le agradezco. Fuera de mis poemas discutidos y discutibles, aproveché para hacer unas cuantas frases mirando al horizonte. Estamos creciendo mucho a lo ancho, dije, pero quizá el mejor crecimiento sea a lo alto. No crecer solo en cantidad sino en calidad. No solo más, sino mejor.

Las perspectivas de público y poetas no eran muy buenas teniendo en cuenta que muchos se habían ido de puente, pero pronto se desbordaron las expectativas y se llegó a la treintena, número exagerado que obligó a los quince últimos poetas a leer tan solo un poema. La mejor noticia de la noche fueron los seis poetas que recitaron por primera vez. También Ana Pérez Cañamares se estrenó en una jam session.

Salem dispuso la noche como una pértiga que conectaba el pasado y el futuro. Hizo guiños y agradecimientos a poetas de la vieja guardia como Juan Pinilla o José Naveiras, que le han acompañado y ayudado mucho en aventuras anteriores, y fue interlacando orvides, pazos y aldegueres, enormidades del micrófono, con poetas y poetos de siempre y otros que eran nuevos o seminuevos.

–Por supuesto –recalcó–, cuando hablo de “poetos” doy a entender que estas sesiones no tienen ningún imperativo de normatividad. En estas jam se admite todo, salvo poemas xenófobos o fascistas y ataques personales a otros poetas.

El poeta más aplaudido de la noche fue Pepe Ramos, que participó con un poema erótico e irónico, seguido en el aplausómetro por los ya habituales Dani Orviz, Nacho Aldeguer y también Marcus Versus, que ejerció de borracho ante el micrófono (pero estaba sobrio). Por cierto que Orviz se quitó la gorra para enseñar su alopecia y provocó que Carlos Salem se animara también a quitarse su pañuelo, por lo que algunos de los presentes pudimos ver por primera vez en nuestras vidas a Salem sin pañuelo. Referido esto, hay que reconocer que está mejor con pañuelo.

También se aplaudió mucho la intervención sostenida de Beatriz, que perdió el bolso a las 21:50 y lo recuperó a las 23:15 gracias a los buenos oficios de José Naveiras. Los poetas que más me gustaron fueron Juanse Chacón, que ha acendrado el lirismo de sus poemas, y Paco, poeta que no conocía y al que escuché ayer por primera vez. Paco se presentó de esta manera:

–La verdad es que no me caen bien los poetas, salvo cuando leen o recitan.

Comparecieron varios poetas que no recitaron, como Verónica Gil, Luna Miguel, Ernesto Castro, Nares Montero, Caótica, Patti de Frutos, Jesús Malia, Danilac, la propia Beatriz y otros que se me olvidan (sin querer). Luna Miguel me regaló el Almanaque poético de El Gaviero Ediciones, exquisitamente editado y en el que participan, a poeta por mes, Laura Rosal, Luz Pichel, Maite Dono, Fatena Al-Gurra, Coral Troncoso, Eva Hibernia, Angélica Liddell, María Salgado, Estibaliz Espinosa, Branca Novoneyra, Mónica Valenciano y la propia Luna, con ilustraciones de Cristina Llorente. La antología la hace Maite Dono.

La noche se nos fue hasta casi las 0:00 horas, y aunque se escuchó con bastante atención durante las dos primeras horas, el respeto decayó en la última, porque la mayoría de nosotros comenzábamos a estar en manos de la señora Mahou. Pero fue algo emocionante ver a tantos poetas juntos, fingiendo que nos llevamos bien entre nosotros, recitando nuestros poemas desiguales, bebiendo a ratos y charlando y también escuchando. Y en cada calle cuatro mil poetas, escribió el maestro. El martes que viene, más.